Uramanta, una lucha por la salud “desde abajo”

“Juan Botatodo”, un anciano a quien no le importa dónde bota la basura ni a quién perjudica, y “Mariquita La Cochinita”, una niña que se enfermó por no lavarse las manos y comer frutas sucias, son dos de los personajes utilizados por el Programa Barrios Saludables, de la Fundación Uramanta (desde abajo, en quechua) para los talleres de capacitación sobre la importancia de tener limpias las manos, la casa y el barrio.

El programa se desarrolla con habitantes de la zona sur, en barrios como Santa Vera Cruz y K’ara K’ara, introduciendo en la gente el concepto de que el tener un medio ambiente saludable debe partir desde la casa hacia afuera.

El proyecto, implementado desde febrero pasado, nació cuando el Centro Médico Andrés Pedrón, uno de los brazos operativos de Uramanta, cumplió 40 años de trabajo y sufrió una especie de “crisis de la edad madura” porque se cuestionó el no practicar medicina preventiva.

“Dijimos: sólo curamos, pero ¿por que no prevenimos? Esto nos hizo repensar ¿a quiénes íbamos a enseñar salud preventiva? Tenía que ser a gente que conozca sus derechos sobre medio ambiente, salud, seguridad ciudadana, agua potable y entorno limpio de basura.”, recuerda la responsable del programa, Martha Díaz.

El ciclo ano-mano-boca

“La caridad empieza por casa”, dice el dicho y Barrios Saludables lo aplicó para promover la higiene personal, usando otro de los materiales difundidos por el Ministerio del Agua, el ciclo ano-mano-boca que muestra gente defecando, tosiendo, comiendo y otras acciones en las que interviene la mano como inicio y fin del ciclo de la contaminación. ¿Para qué sirven las nalgas? Para sentarse, pegar, pinchar, son algunas de las respuestas que dan niños y adultos en los talleres de Uramanta.

¿Para qué sirve la boca? Para comer, besar, gritar, responden. ¿Quién se encuentra en medio? La mano, que acaricia o ayuda a comer; pero enferma si está sucia. Así, el programa enseña que son las propias manos sucias las responsables de las enfermedades. “Como no hay agua, se usan botellas plásticas, se abre un poco la tapa de la botella volcada y se dosifica el consumo, también se enseña a purificar artesanalmente el agua y a mantener los utensilios limpios”, explica Díaz.

El programa sostiene que una persona saludable precisa un ambiente saludable y si no lo tiene, debe generarlo. Es por eso que también se realizan actividades de reforestación y manejo de residuos sólidos, donde niños y adultos aprenden la importancia de reciclar.

Para luchar contra el miedo

La recreación en comunidad y la salud mental son dos líneas de trabajo en las que Barrios Saludables tiene previsto trabajar durante la segunda fase del programa. La zona sur aparte de agua, carece de parques y de árboles, entonces la gente ha olvidado divertirse, olvida pasar un rato agradable en familia, por eso el programa busca construir espacios de recreación y cultura, vamos a promover actividades similares al Día del Peatón, dice Díaz. Otro elemento que se piensa incluir es la salud mental relacionada con la seguridad ciudadana. “La gente tiene miedo salir, tiene miedo mandar a sus hijos y hay que tratar ese miedo, enseñarle a la gente que el vivir bien tiene que ver con el equilibrio biopsicosocial”, señala.

Actividades

  • En los barrios de la zona sur, sin agua potable, sin parques, llenos de basurales y con altos niveles de contaminación, predominan las parasitosis, sarnas y hongos en la piel y uñas.
  • El programa de Uramanta impulsa la participación social para resolver necesidades y se aplica entre los vecinos y en escuelas.
  • Los niños replican cambio de hábitos en casa, a la vez que aprenden liderazgo.
  • Los maestros son otro pilar porque motivan la práctica diaria.

Fuente: www.lostiempos.com on 01 Agosto 2009

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